Siringomas

Los siringomas son pequeños tumores benignos que se originan en los conductos de las glándulas sudoríparas.

En los párpados, su profundidad tiene especial importancia, pues algunas lesiones pueden ocupar una parte considerable de su espesor.

Qué son y qué podemos lograr

En los párpados, el tratamiento debe adaptarse al número, la profundidad y la distribución de las lesiones. Algunas personas con lesiones pequeñas solo desean nivelar la superficie; cuando existen numerosas lesiones, se busca una corrección progresiva, planificada por etapas.

Caso con alta densidad de siringomas. Usar como apoyo del concepto de extensión y número de sesiones.

Caso con alta densidad de siringomas.

Tratamiento de siringomas: un plan adaptado a cada caso

  • Lesiones pequeñas o aisladas: En muchos casos, las lesiones pueden simplemente nivelarse de forma puntual para mejorar la superficie de la piel.

  • Casos numerosos, especialmente en personas jóvenes: Cuando las lesiones son muy abundantes, se trabaja por etapas planificadas. Esto permite valorar cómo evoluciona la piel tras cada sesión y decidir con prudencia cuánto avanzar en la siguiente.

Tratamiento puntual de siringomas. La magnificación permite observar los pequeños defectos que quedan después de tratar cada lesión.

Tratamiento puntual de siringomas. La magnificación permite observar con precisión los puntos tratados y valorar si persisten lesiones visibles.

Tratamiento por etapas

En los casos extensos, el tratamiento se construye progresivamente. Después de una primera resección se espera la cicatrización y se vuelve a valorar la piel. Esa evolución permite decidir cuáles lesiones tratar después y cuánto avanzar en cada nueva sesión.

El resultado, por tanto, se aprecia mejor siguiendo el proceso que observando únicamente el día del procedimiento.

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Observar la evolución: 1 mes → 2 meses → 4 meses → 12 meses → 60 meses.

1 mes — primer control después de una resección importante.

1 mes — primer control después de una resección importante.

2 meses — evolución de la piel y reevaluación del tratamiento.

2 meses — evolución de la piel y reevaluación del tratamiento.

4 meses — piel más estabilizada y valoración de lesiones residuales

4 meses — piel más estabilizada y valoración de lesiones residuales.

12 meses — evolución madura del proceso.

12 meses — evolución madura del proceso.

60 meses — seguimiento a 5 años.

60 meses — seguimiento a 5 años.

¿El tratamiento termina para siempre?

Los siringomas crecen lentamente. Con el paso del tiempo pueden hacerse visibles lesiones que antes eran tan pequeñas que pasaban inadvertidas.

Por eso, años después resulta difícil distinguir si una lesión es realmente nueva o si ya estaba presente y simplemente aumentó de tamaño.

El seguimiento prolongado permite valorar algo más concreto: qué ocurrió con las lesiones que fueron tratadas y cómo evolucionó el resto de la piel.

Galería de resultados: tratamiento de siringomas

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Galería 1 — Siringomas perioculares antes y después del tratamiento.

Siringomas perioculares antes y después del tratamiento.

Galería 2 — Siringomas perioculares antes y después del tratamiento.

Siringomas perioculares antes y después del tratamiento.

Siringomas perioculares bilaterales antes y después del tratamiento.

Siringomas perioculares bilaterales antes y después del tratamiento.

Siringomas perioculares. Evolución a 3 años.

Siringomas perioculares. Evolución a 3 años.

Siringomas perioculares focales antes y después del tratamiento.

Siringomas faciales y perioculares antes y después del tratamiento.

¿Tiene muchas lesiones que quiere revisar o retirar?

La valoración permite decidir cuáles conviene tratar y cuánta superficie puede abordarse en una sesión.