Laura Trujillo

Dermatología

Fundación universitaria sanitas en convenio con Hospital universitario centro dermatológico Federico Lleras Acosta E.S.E

Realizar algún tipo de intervención en nuestro cuerpo genera cierta ansiedad derivada de interrogantes, dudas o miedos. A continuación encontrarás la información que necesitas saber si quieres retirar un lunar con láser.

Lo que comúnmente conocemos como lunares corresponden a lesiones en la piel que se forman por la acumulación de un tipo de células llamadas melanocitos. Éstas son las encargadas de dar el pigmento a la piel, el pelo y el color de los ojos. Los lunares pueden presentarse desde el nacimiento (congénitos), o a lo largo de la vida (adquiridos) y su aparición va a depender de varios factores; algunos de los más importantes son: la genética y el sol.

El número, tamaño y localización de los lunares varía en cada persona y pueden llegar a incomodarnos en algún momento durante nuestra vida. Por ejemplo, si aumentan en cantidad, aumentan de tamaño, presentan pelos o se dan en lugares del cuerpo que generan molestia o simplemente no sean de nuestro agrado estéticamente.

Actualmente puedes encontrar una amplia oferta de opciones para retirarlos. La cauterización es una de las más frecuentes y consiste en utilizar un dispositivo que emite energía de forma no controlada vaporizando la superficie del lunar. Sin embargo puede llegar a afectar la piel sana lo cual implica un mayor riesgo de cicatriz o mancha en reemplazo de tu lunar. El afeitado es otra técnica en la que si el lunar es superficial puede “rebanarse” y dejar solo pequeñas partes, pero si el lunar es un poco más profundo pueden verse después partes irregulares del lunar. Otro método muy utilizado y efectivo es la cirugía completa pero hay que  tener claro y aceptar que se reemplaza el lunar por una cicatriz.

¿Cuáles son los beneficios del láser?

El láser tiene muchísimas aplicaciones en dermatología y el tratamiento de los lunares es una de éstas. El control preciso en la dirección de la luz a través de la cual se emite energía para poder vaporizarlos, permite realizar una eliminación por planos (capas de la piel) del pigmento, logrando evitar la reaparición de pequeñas partes del lunar a futuro. Hay mejor control del compromiso de tejido sano con menor riesgo de manchas, asimetrías o cicatrices.

Al momento de tomar la decisión de realizar este procedimiento, es importante estar seguro de querer eliminar de forma definitiva el lunar. Es fundamental que consultes con tu dermatólogo experto en láser para valorar diferentes características tu lunar que sólo se  aprende a detectar con un adecuado estudio de la profundidad.

Con la técnica de afeitado láser también existe la posibilidad de reaparición de parte del pigmento del lunar cuando éste es más profundo y no es visible al microscopio en la intervención. De ocurrir,  pocos meses después del procedimiento son puntuales y es en donde se tiene el mayor beneficio del láser y el microscopio para poder evaporar estas pequeñas partes más profundas.

¿Qué pasa el día de la sesión?

Ese día debes asistir tranquilo, con disponibilidad de aproximadamente 20-30 minutos que dura el procedimiento y con la piel limpia. Te tomamos varias fotos clínicas antes, durante y después de la sesión para tener un estricto seguimiento clínico de la lesión tratada.  Usar el láser nos permite resecarlo sin necesidad de anestesia (en ciertos casos se requiere de ésta y sería el único dolor que sentirías). Al salir del procedimiento, puedes continuar tu día normalmente. Debes seguir las recomendaciones sobre el cuidado de la herida, y evitar el ejercicio porque podrías sangrar un poco.

¿Qué voy a sentir después de la sesión?

Los primeros días vas a tener una herida que corresponde exacto al espacio en donde estaba el lunar.  Es muy importante mantener cubierta la zona tratada y evitar cambiar el vendaje en la primera semana, si se cae,  lo debes cubrir nuevamente sin limpiar la herida que muestra un poco de plasma y algo de sangre . Las heridas cubiertas cicatrizan más rápido que las que forman costra.  Si tienes una pequeña costra, es mejor no removerla hasta que caiga sola. El primer control que se realiza entre una semana o 4 meses después. El vendaje solo se debe reemplazar si este se cae o si hay sangrado, enrojecimiento, inflamación y/o dolor.

Aproximadamente 15 días después de realizada la sesión, empezarás a notar cómo la piel empieza a nivelar. Sin embargo va a persistir algo de enrojecimiento tal como se muestra en la foto. La zona tratada puede mostrar algo de hundimiento que va desapareciendo con el pasar de los días en la medida de que el enrojecimiento cesa. En esta etapa lo más importante es proteger la zona de la luz solar.

Posoperatorio de la remoción de lunares con láser

A la altura del día 15 es posible camuflar el sitio de cicatrización con base liquida y/o polvos para no permitir la entrada de luz. No debe limpiarse efusivamente el sitio con la base para evitar que el enrojecimiento se prolongue

 

 

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