Las pápulas fibrosas del ala nasal aparecen desde la adolescencia en la cara.  Su crecimiento es  lento, no se consideran tumores verdaderos porque en algún momento solo alcanzan diámetros de pocos milímetros parando su crecimiento,  aunque permanecen toda la vida.

Las técnicas que solo remueven las porciones más superficiales llegan a un punto en donde la persistente reaparición de la lesión da solución aceptable al paciente por pocos meses.  El láser bajo microscopio permite resultados a más largo plazo pues se logra una mayor remoción con menor lesión del tejido huésped de la lesión

Las ventajas se observan en el siguiente caso con una presentación típica en la lesión superior y otra un poco más extraña pero no infrecuente que semeja una lesión de origen vascular

Planos de dos lesiones con diferente profundidad ambas con igual diámetro, clave de la naturaleza particular de las pápulas fibrosas que son tejidos que crecen intentando ser folículos y al crecer en diferentes niveles de profundidad, desplazan las estructuras normales. En la disección superior, más profunda la intervención provocó un leve hundimiento de la piel todavía evidente al mes cuarto mientras que, en la lesión inferior más superficial, la disección permitió conservar la curvatura natural de la punta nasal


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Pápula fibrosa del ala nasal en superficie convexa. La intervención de estas lesiones suelen dejar hundimientos con la electrocirugía.


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Pápulas fibrosas del ala nasal múltiples comprometiendo la mejilla, tratadas con láser Erbio-YAG

La presentación múltiple es frecuente y la intervención temprana evita cicatrices

La punta nasal es un área de riesgo de hundimiento de piel en las lesiones más grandes